Este despertar fue de una infinita tristeza, deben ser los duelos, que todavía siguen pendientes, derritiéndose lentamente, convirtiéndose en este río frío que cae por la montaña, más alta, más inaccesible del mundo, porque es mía y así son mis naturalezas cuando me despierto triste.
Y a pesar que los dolores del cuerpo han partido definitivamente, deben ser mis otros yo, los que quedaron heridos, llenos de dolencias nocturnas y eternas. Me despierto más silenciosa y sana que nunca y se que eso te sorprende, porque me lo preguntas mientras el sol del comedor me señala por donde seguir leyendo hoy.
Es un despertar largo, muy largo, de pavas largas, de sueños largos, de textos largos, leo con dedicación, te leo, cada vez, en cada letra.
El siguiente mate es para despertarte porque necesito de tus curaciones finales para comenzar bien el día que se demora muchísimo hoy, y vos lento y delicado acaricias mi cabeza y yo dejo de pensar un rato para acostarme sobre tus piernas y ser infinitamente feliz con tus manos en mi cabeza o con mi cabeza entre tus manos, donde no hay nada que pueda dañarla.
Y el cuerpo se parte en dos mitades inevitables después, porque deseo ser mi cabeza entre tus manos para siempre, pero hay que soltarse un poco y recibir este día.
Pones la música más triste, justo hoy que estoy comenzando a curarme, y también tu guitarra suena, con una armonía única, yo solo escucho porque ya no puedo hacer música, escucho y escribo para liberarme y atarme a tus manos sanadoras que ahora tocan las cuerdas tensas de esa criolla fuerte, omnipotente y omnipresente para nosotros. Y los inmensos celos que me produce a veces que tus manos pasen horas sobre ella, y el inmenso placer de compartirte tan bien siempre, tan autentico. Entre el jazz, la virtuosidad y la sanación, cómo un dios ateo, para mí que soy hereje y te amo profundamente, aunque tambien me aburra del ateismo.
Mi niño violeta, porque definitivamente ese es tu último color, mío, mi cuidador, sanador, otra vez, hay que partir para no creer completa y ciegamente que esta cama es la única vida. Otra vez hay que resignarse un poco, y esta mañana ha sido larga y no termina, porque la recuperación es larga, y aquí estamos, aquí y ahora, con manos y cabezas para volver aprender cómo se hace para sobrevivir con ellas.
jueves, 15 de enero de 2009
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