jueves, 12 de febrero de 2009

Mañana de sol

Ver tus ojos abrirse lento en la mañana, la felicidad de verte en la metamorfosis que te trae del sueño al desvelo matutino, la felicidad ínfima y cotidiana de que me acerques a tu cuerpo para mirar atenta el amanecer oscuro de tus inmensos ojos.
Ya sabes cuanto me gusta mirarte, cuánto me gustan tus ojos que hablan de mil maneras, lo que nunca te dije es que registro sus formas y sus procedimientos, cómo si fuesen objeto de un documental, para saber exactamente que me están diciendo cuando vos no hablas, cuando tus silencios, eternos, se instalan entre nosotros.
Y tus ojos y yo construimos lenguajes mientras dormís y parece que están mirando para adentro, pero la verdad es que me miran a mí, todo el tiempo, me buscan, me controlan, me aman, me odian y me curan.
Y a veces me da pena no haber asumido antes la felicidad que me da mirarte de frente y ver esos ojos exageradamente rodeados de pestañas. Es que creo que la felicidad, es más difícil asumirla que vivirla y vos sabes lo que me cuesta a mí vivir estas cosas sin culpa, lo egoísta que me siento cuando el placer me hace ser transparente y sencilla.
Y ahora dormís mientras yo escribo, afuera hay mucho sol y te miro desde acá porque abrirás los ojos en un rato y yo deseo mirarte profundo, más que nunca, para que mis felicidades matutinas sigan en este inocente secreto, entre tus ojos, vos y yo, que somos los únicos que sabemos cómo se vive esto.
Después te levantas con una terrible cara de perro y por eso discutimos a veces, pero es solo un simulacro cotidiano para salir al mundo, porque no todo es feliz cómo tu despertar allá afuera y uno no puede andar por ahí siendo feliz delante de cualquiera.
Me besas la frente de camino a baño, silencio, la pava en el fuego, dos o tres palabras para compartir el desayuno. Después, inmediatamente después, comienza la música la tuya o la que adoptas, por el placer que te da saber que otros quieran hacer magia, cómo haces vos. Las notas son homeopáticas para iniciar tu día y mientras avanza el disco, asumís, lenta, muy lentamente que ya estas despierto y que de alguna manera estas acá en frente mío, que te hablo y hablo. En un rato comenzara el día, ahora solos los ojos, vos y yo, tomamos té mientras suenan tus melodías.