Es que ya te conté antes que mi cuerpo es un rebelde, por eso no existo sin él, por que es el foco de resistencia mas radical que me constituye. y me tropiezo cuando me pongo escéptica, o niego que sentir y amar (dos cosas vigentes ahora) también son parte mía, o cuando creo que no puedo dejar lo que tengo decidido dejar. Entonces las piernas, que son las más doloridas ahora, conspiran contra mi cabeza, que suele dar órdenes muy claras: CAMINAR. Pero ellas (las piernas) son porteñas y jodidas, y subvierten los significados; y las ordenes, entonces se chocan entre sí o se enfrentan algunos escalones creyéndose capaces de romperlos de un golpe, pero son solo piernas y vos sabes que generalmente los escalones están hechos de materiales duros como cemento o madera. A ellas no les importa mucho eso, hasta que las heridas las limitan un poco y en una especie de cuarto intermedio con la cabeza ordenadora, equilibran y negocian, para descansar y sanar las heridas, pensando impunes el próximo enfrentamiento.
y es a ellas a las que no puedo parar, son las que caminan, patean y pisotean el "destino" que los altos comandos planean. ¿como haces para caminar acá?, me preguntó fastidiada Betiana una tarde mientras recorríamos las calles superpobladas de la ciudad de México. yo siempre un poco mas adelante, caminando ágil entre la muchedumbre.
le conteste que a mi nada me paraba y se río un poco de mi porteñismo trucho. Pero a mi nada me para: ni la felicidad, ni la angustia, ni el miedo. Camino siempre, caminan ellas por que son unas rebeldes y el sueño de la revolución es eso, no parar aunque a veces duela un poco, no dejar de creer, de hacer, de pensar.
entonces, descubro que son ellas mi yo mas radical, el que te causa risa, el que nos emociona un poco. Y es a ellas a las que les cuesta usar pollera, por que han aprendido a ocultarse, pero cuando lo hacen, se sienten tan libres que caminan más seguras y ligeras.
A veces son torpes con los tropiezos, por que son entregadas y apasionadas, y estos días, lejos de los deberes, han tropezado bastante, por que se sintieron libres y querían caminar el mundo entero. Vuelvo, otra vez, y quizás son ellas las que están mas apenadas, pero igual vuelven, por que saben que tenemos que hacer muchas cosas para partir de nuevo. Y este regreso es feliz, por que estoy un poco mas entera; por que mi cuerpo, crónicamente fragmentado, se deja entender, se permite algunas cosas.
Vuelvo, y estoy llena de enfermedades por que ahora necesito experimentarlo todo.
Viaje mucho estos días y soñé con viajes, por que son mis piernas las que quieren irse y me insisten, y discuten con todo mi cuerpo. Pelean con mis manos que son ambiciosas a pesar de su tamaño y quieren agarrarse de todo. Estas manos que no sueltan; estas manitos pequeñas, a las que nunca se les resbala nada. y por eso me las como un poco a veces, para tragarme algunas de esas ataduras y vengarme de ellas un rato.
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