Tengo un cuento en la cabeza y oraciones en la lengua.
Letras atadas a mis orejas, historias entre las uñas, películas guardadas en mi ombligo.
Hablo cuentos, des- cuento, cuento: días, noches, luces y hormigas que caminan por el borde de este banco de barranco, donde veo el pacifico.
Cuento, invento, sueño, después todo se sirve con cerveza y limón.
Cuando llegan letras que se comen con cerezas, preparamos pisco, y muchos rojos para mezclar con violetas.
En la sobremesa, frasquitos con gotas de paz homeopáticas para digerir bien las letras.
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