viernes, 23 de octubre de 2009

Constipación literaria

Estoy en medio de una terrible constipación literaria, una asquerosa presión interna que no me deja estar tranquila, patología, otra más de esas que se chupa todo, que se queda con toda el agua que una con esfuerzo conserva, para las malas épocas. Las letras y las palabras atadas a un profundo hoyo oscuro, un laberinto de fonemas, de grafismos insignificantes, sin armonía, ni deseo.
Y el recuerdo, la añoranza de las épocas en las que el liquido andaba feliz por el cuerpo revuelto, revelado y una tenia que esconderse para que las letras no rodaran por los platos ajenos, no se lanzaran al peligro absoluto de ser descubiertas, listas, armoniosas y dedicadamente preparadas, perfectas para ser mostradas, exhibidas y libres. Que nostalgia la de la evacuación emocional intensa después de una buena panzada: un guiso o una gran sopa de letras de las que hacían magias adentro de una, acomodándose, y enamorándose entre ellas diciéndose cosas lindas, maravillosas canciones, cuentos felices y terribles, cuentos. Ahora, mis pobres letras, atrapadas en el laberinto corporal, no saben que el pánico las tiene cautivas, no entienden que los laberintos hay que transitarlos para que sean una experiencia , no, ahí están, perdidas en las encrucijadas, en las mismas insignificantes bifurcaciones de siempre, inútiles, repensando las cosas que ya están decididas, revisando libros que nada nuevo tiene para decirnos. Nuestras luchas internas, nuestras secreciones escasas porque estamos en los tiempos duros cuando escasea el alma sensible y libre de torpezas.
Me concentro, porque a veces se desparraman por todo mi cuerpo y sin que yo me de cuenta, algunas letras se suicidan en las tardes tristes, porque no soportan el miedo de no poder decir nada de lo que quieren decir. La H, que siempre tuvo problemas de autoestima, entro en una profunda crisis hoy y yo la atiendo ahora evitando que se vaya ella también, intento consolarla, convencerla de existen salidas, que solo es cuestión de buscarlas con mas dedicación, con mas energías. Le cebo mates con limón para distraerla, pare distraerme yo también y ver si el líquido verde nos hidrata las ideas.

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